*Miles de fieles fueron testigos de una emotiva manifestación religiosa que fortaleció los lazos de hermandad entre ambos municipios
Gráfico Cuenca
Tlacotalpan
Las aguas del majestuoso río Papaloapan se convirtieron este fin de semana en escenario de un acontecimiento profundamente significativo para la fe y las tradiciones de la región: el encuentro entre la Virgen de la Candelaria, patrona de Tlacotalpan, y la Virgen del Rosario, patrona de Alvarado.
El presidente municipal de Tlacotalpan, Ing. Christian Romero Pérez, destacó la importancia de este momento que reunió a cientos de familias y fieles de ambos municipios en una manifestación de devoción, identidad cultural y hermandad entre pueblos hermanos.
Desde el puente que conecta a Tlacotalpan y Alvarado, miles de personas presenciaron con emoción el recorrido de ambas imágenes marianas sobre las aguas del Papaloapan, en una estampa que quedará grabada en la memoria colectiva de la región.
“Tuve el privilegio de ser testigo de un momento histórico: el encuentro entre la Virgen de la Candelaria y la Virgen del Rosario en las aguas del río Papaloapan. Ver a las personas reunidas, compartiendo este acto de devoción, es una muestra de la riqueza cultural y espiritual que distingue a nuestra región”, expresó el alcalde.
La ceremonia no solo representó un acto de fe, sino también un símbolo de unión entre dos municipios que comparten historia, tradiciones y una profunda relación con el río que ha dado identidad a la Cuenca del Papaloapan durante generaciones.
Christian Romero Pérez señaló que este encuentro fortalece los lazos comunitarios y reafirma el compromiso de preservar las expresiones religiosas y culturales que forman parte del patrimonio de los pueblos ribereños.
“Este encuentro nos inspira a seguir fortaleciendo los lazos que nos unen como pueblos, preservando nuestras tradiciones y transmitiéndolas con orgullo a las nuevas generaciones”, afirmó.
La presencia de ambas imágenes en el Papaloapan generó momentos de gran emoción entre los asistentes, quienes acompañaron el recorrido con oraciones, aplausos y muestras de fervor religioso.
Más que una ceremonia, el encuentro entre la Virgen de la Candelaria y la Virgen del Rosario se convirtió en una poderosa expresión de identidad regional, donde la fe volvió a unir a Tlacotalpan y Alvarado bajo el mismo cielo y sobre las mismas aguas que durante siglos han sido testigos de su historia compartida.








