Enrique Ruiz Castro
Cuenca del Papaloapan
Las declaraciones del diputado federal Zenyazen Escobar García contra el exsecretario de Gobierno Eric Patrocinio Cisneros Burgos, mejor conocido como Bola 8, han abierto nuevamente el debate sobre quiénes fueron realmente responsables del deterioro político y administrativo que vivió Veracruz durante el sexenio pasado.
Zenyazen afirmó que Cisneros le hizo mucho daño a Veracruz. Sin embargo, para muchos observadores políticos, la realidad es más compleja. Eric Cisneros terminó por convertirse en víctima de sus propias ambiciones políticas. Su proyecto personal rumbo a la gubernatura lo enfrentó con diversos grupos de poder, lo aisló políticamente y terminó por sacarlo del escenario principal. En gran medida, el mayor daño se lo hizo a sí mismo.
Pero si de afectaciones a Veracruz se trata, también habría que revisar el paso de Zenyazen Escobar por la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV). Durante su gestión, múltiples voces señalaron la incorporación de allegados y operadores políticos en áreas estratégicas de la dependencia, mientras los indicadores educativos continuaban mostrando rezagos importantes.
Uno de los casos más mencionados fue el de la Subsecretaría de Educación Básica, encabezada por Maritza Ramírez Aguilar, cuya gestión fue cuestionada por diversos sectores educativos ante los bajos resultados obtenidos en una de las áreas más sensibles para el desarrollo del estado.
A ello se suman las constantes polémicas que han acompañado la carrera política de Zenyazen: señalamientos por presunto enriquecimiento, controversias mediáticas, confrontaciones públicas y una imagen que con frecuencia ha estado más ligada al espectáculo político que a la discusión legislativa de fondo.
Hoy, mientras intenta marcar distancia del llamado grupo político de Bola 8 y mostrarse alineado con la administración de Rocío Nahle García, sus críticos sostienen que antes de señalar errores ajenos debería rendir cuentas sobre los resultados de su propia gestión.
Porque en política la memoria suele ser corta, pero los resultados permanecen. Y en Veracruz, tanto los excesos de unos como las omisiones de otros siguen siendo tema de debate entre ciudadanos, maestros y actores políticos.
La pregunta sigue vigente: quién le hizo más daño a Veracruz, ¿quien se hundió por sus propias ambiciones o quien tuvo en sus manos la educación de millones de veracruzanos?.



