Crisis educativa en Los Tuxtlas

*La Universidad Popular Autónoma de Veracruz cerrara sedes educativas en Los Tuxtlas

*La educación de cientos de alumnos en riesgo por nuevas políticas de la UPAV

Enrique Ruiz Castro

Los Tuxtlas

En un giro alarmante para la educación media superior y superior en la región de Los Tuxtlas, la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) ha implementado una política que podría dejar sin acceso educativo a cientos de estudiantes. A partir de este trimestre, las sedes con menos de 25 alumnos matriculados serán canceladas, y sus estudiantes serán transferidos a otras sedes —todo esto sin previo aviso ni comunicación oficial.

Desde el inicio del ciclo escolar, directores y alumnos cumplieron con el proceso de matrícula, entregaron documentación y realizaron los pagos correspondientes. Sin embargo, en las últimas semanas, recibieron con sorpresa y preocupación la notificación de que sus registros serían anulados, en muchos casos sin alternativas viables ni apoyo institucional.

Esta medida representa un grave retroceso para una institución que nació con el objetivo de llevar educación a las zonas más marginadas del estado. Anteriormente, las sedes podían operar con al menos 15 alumnos, permitiendo que comunidades pequeñas accedieran a programas educativos sin necesidad de desplazarse a grandes ciudades. Hoy, con la imposición de un mínimo de 25 estudiantes, muchas localidades rurales quedarán excluidas del modelo educativo de la UPAV.

Los municipios afectados incluyen Alvarado, Lerdo de Tejada, Ángel R. Cabada, San Andrés Tuxtla, Catemaco, Santiago Tuxtla, Hueyapan de Ocampo, Acayucan, Rodríguez Clara, Isla y Playa Vicente, entre otros. La población estudiantil de estas zonas, en muchos casos integrada por jóvenes de comunidades indígenas y de escasos recursos, podría perder su única opción de educación superior cercana y accesible.

A esta situación se suma el creciente malestar por lo que se percibe como una pérdida de autonomía de la UPAV, la cual estaría siendo absorbida por intereses administrativos de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV). Críticas hacia el rector, Sergio Torres Mejía, se han intensificado, al señalar que ha permitido que el patronato universitario imponga criterios meramente económicos, por encima del sentido social que dio origen a esta universidad.

La misión original de la UPAV, basada en los principios de inclusión, equidad y cercanía con las comunidades más vulnerables, está siendo severamente cuestionada. Organizaciones sociales, padres de familia y docentes han comenzado a alzar la voz, exigiendo una revisión inmediata de estas políticas que, de mantenerse, profundizarán la desigualdad educativa en Veracruz.

Esta crisis no solo vulnera el derecho de cientos de estudiantes a recibir una educación digna y accesible, sino que además atenta contra los derechos culturales y lingüísticos de pueblos originarios, cuya formación profesional depende en gran medida de la presencia de instituciones como la UPAV en sus territorios.

La situación es crítica y demanda una respuesta inmediata. La educación no debe ser un privilegio reservado a quienes viven en centros urbanos o pueden pagar traslados y colegiaturas más altas. La UPAV debe rectificar el rumbo y recordar que su razón de ser son los aprendientes, no las estadísticas.