Dámaso León Ruiz
Carlos A. Carrillo
Zonas como la de “el llano”, en el municipio de Cosamaloapan, son de poca productividad en campo, y afecta a los plantíos cañeros, pero ahora todos los productores que abastecen al ingenio “San Cristóbal” tienen que lograr, con la caída del precio del azúcar, indexado al de la gramínea, unas 50 toneladas por hectárea en sus campos por ciclo de zafra.
Ya lo había señalado antes el dirigente Luis Carlos Pérez Balderas, de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar, y lo volvió a hacer recientemente, ofertando ayudar a agremiados con financiamiento de resiembras de caña, para aumentar la productividad, porque después de un buen número de “resocas”, los volúmenes disminuyen.
Y es que se requiere que cada cañero pueda solventar los insumos, gastos de cosecha, y seguridad social, para que su producción tenga una rentabilidad, en el contexto de una tendencia de precios del azúcar a la baja, al estar saturados los mercados con endulzantes nacionales e importados.
El precio final del azúcar, para pago a cañeros, se fijó en 16 mil 100 la tonelada, por acuerdo en el organismo rector de dicho sistema producto, pero una primera versión de dicha definición, de 16 mil 13 pesos la tonelada, habla de la tendencia en los mercados, mientras que los gremios nacionales cañeros piden a la Secretaria de Economía aviso previo para importar dicho endulzante, aumento de 100 por ciento del arancel correspondiente, y combate a su contrabando.



