“San Gabriel: La Catedral Azucarera Olvidada”

*Fue el primero. El que abrió camino. El que transformó para siempre la Cuenca del Papaloapan. Hoy, el histórico Ingenio San Gabriel agoniza entre ruinas y el silencio cómplice de quienes lo abandonaron.

Enrique Ruiz Castro

Cosamaloapan

En 1870, el súbdito español Prudencio Cué y Escandón fundó lo que se convertiría en un hito económico e industrial: el primer ingenio azucarero de toda la Cuenca del Papaloapan.

Un pionero que marcó el nacimiento de la industria cañera en la región y que durante más de un siglo sostuvo miles de familias.

A inicios del siglo XX, San Gabriel era símbolo de progreso:

*1908: conexión ferroviaria.

*1915: conexión fluvial al Papaloapan.

La modernidad lo abrazó antes que a cualquier otro ingenio de la zona.

La caída del gigante

La última vez que sus máquinas rugieron fue en la Zafra 2008-2009.

Una tormenta de mala administración, deudas, decisiones opacas y abandono gubernamental lo llevó al colapso.

Desde entonces, lo que alguna vez fue el corazón industrial de la Cuenca es hoy un coloso oxidado que cruje bajo su propio peso, poniendo en riesgo a quienes viven alrededor.

Un riesgo olvidado a plena vista

La maquinaria podrida, las estructuras vencidas y los techos colapsados representan un peligro real. Vecinos denuncian que viven junto a un “monumento al abandono” que podría venirles encima.

“Se está cayendo el primer ingenio de la Cuenca, y nadie mueve un dedo”, lamentan habitantes.

Obreros que no se rinden

A pesar del deterioro, los obreros del ingenio —hombres que entregaron su vida a la fábrica— se aferran a una esperanza obstinada:

“Algún día volveremos a zafrar… pero ese día nunca llega”, dicen, años después, sin respuesta del gobierno, accionistas o inversionistas.

Promesa eterna, realidad inexistente

Durante tres sexenios y en cada campaña electoral, todos los partidos han usado al Ingenio San Gabriel como una bandera política.

Prometen reactivarlo.

Prometen empleos.

Prometen inversión.

Pero una vez que alcanzan el poder, el ingenio más histórico de la Cuenca vuelve a quedar enterrado en promesas vacías.

Un legado que exige justicia

San Gabriel no es sólo la primera fábrica azucarera de la región.

Es un capítulo fundamental de la historia del Papaloapan.

Un símbolo de identidad.

Una herencia colectiva.

Hoy, a 155 años de su fundación, el ingenio pide algo más que inversión:

pide memoria, voluntad y justicia.

Y mientras su estructura se desmorona, la pregunta sigue pendiente:

¿Quién rescatará al primer ingenio de la Cuenca del Papaloapan antes de que desaparezca para siempre?