Enrique Ruiz Castro
Carlos A. Carrillo
La contienda por la dirigencia de la CNPR ha tomado un rumbo preocupante con la candidatura de Teófilo Aguirre, quien, en su desesperación por ganar simpatizantes, ha comenzado a esparcir propuestas carentes de sustento legal, financiero y operativo, demostrando una profunda ignorancia sobre el funcionamiento de la organización cañera.
Una de las promesas más absurdas —y peligrosas— que ha hecho, es la de eliminar las cuotas que los productores aportan a la CNPR, un planteamiento que raya en lo ridículo y deja en evidencia su desconocimiento absoluto sobre cómo se sostiene la organización.
¿Cómo pretende que funcione la CNPR sin ingresos para cubrir sus gastos operativos?
Servicios, trámites, representaciones, asesoría legal, gestiones administrativas… todo eso requiere recursos.
Sin cuotas, simplemente la organización se paraliza.
Este tipo de discursos populistas y engañosos solo buscan aprovecharse del desconocimiento de algunos productores y sembrar confusión en el gremio. Lo más grave es que, lejos de ofrecer soluciones reales, Aguirre está jugando con el futuro de la CNPR y con el sustento de las familias cañeras.
La CNPR no necesita ocurrencias, necesita liderazgo, seriedad y compromiso. Resulta ofensivo que un candidato intente manipular a los cañeros con promesas sin pies ni cabeza, sin ningún respaldo legal y con consecuencias que, de llevarse a cabo, serían catastróficas para todos.
¡Que no te engañen!
Teófilo Aguirre no trae propuestas: trae mentiras disfrazadas de promesas. Su ignorancia no puede ser el rumbo de una organización que merece respeto y visión de futuro.



