A un año del asesinato de Avisack Douglas: una herida abierta entre la impunidad y la violencia política

Gráfico Tuxtlas

Acayucan

Se cumple un año del asesinato de la fotógrafa y comunicadora Avisack Douglas Coronado, un crimen que continúa sin justicia y que permanece marcado como una de las heridas más dolorosas para el gremio periodístico y político del sur de Veracruz.

Avisack formaba parte del equipo de prensa de la entonces candidata de Rodríguez Clara, Xóchitl Tress, cuando fue alcanzada por las balas al término de una jornada de proselitismo político. Aquella tarde, mientras realizaba su trabajo como fotógrafa, la violencia terminó arrebatándole la vida en medio de un escenario que hasta hoy sigue rodeado de indignación, dolor e impunidad.

A 365 días de aquel hecho, el crimen sigue sin esclarecerse plenamente y sin responsables castigados, mientras su ausencia continúa pesando en la memoria de colegas, amistades y, sobre todo, de sus hijas, quienes enfrentan el vacío irreparable que dejó la mujer que luchaba diariamente para salir adelante y darles lo mejor.

La fecha revive además una dolorosa realidad: el riesgo constante que enfrentan las mujeres que participan en la política, el activismo social y los espacios públicos en Veracruz.

El caso de Avisack vuelve a cobrar fuerza justo cuando otro crimen sacude al sur del estado: el asesinato de Yolanda Ventura Martínez, mujer ligada al activismo político. A ello se suma también el homicidio de Yesenia Lara Gutiérrez, candidata a la alcaldía de Texistepec, ocurrido el año pasado.

Tres nombres. Tres mujeres. Tres historias marcadas por la violencia.

“No hay duda, ser mujer y estar en la política parece una combinación riesgosa, pero sobre todo impune”, expresan voces cercanas a los casos, donde la exigencia de justicia sigue resonando entre familiares, compañeros y ciudadanos.

Quienes conocieron a Avisack recuerdan a una mujer trabajadora, alegre y comprometida con su labor periodística. Aquella reportera de baja estatura, que no rebasaba el metro sesenta, era conocida entre sus compañeros por su sencillez, su profesionalismo y su capacidad para enfrentar jornadas intensas de cobertura informativa.

Muchos de quienes estuvieron aquella noche en el hospital de Oluta-Acayucan aún conservan en la memoria la escena de verla ingresar gravemente herida, mientras colegas periodistas observaban incrédulos cómo una compañera con quien compartieron coberturas, anécdotas, esfuerzos y hasta momentos de convivencia, luchaba por su vida.

Sin embargo, la justicia institucional sigue ausente.

A un año del crimen, las investigaciones no han dado resultados contundentes y el caso permanece como símbolo de la deuda que las autoridades mantienen con las víctimas de violencia política y con el gremio periodístico.

Mientras tanto, familiares y amigos continúan elevando oraciones por su descanso eterno, manteniendo viva la memoria de Avisack Douglas Coronado, una mujer cuya vida fue apagada en medio de la violencia que sigue lastimando al sur de Veracruz.

Porque, aunque pase el tiempo, hay ausencias que jamás dejan de doler.